«La Argentina en París»

Dirección de arte y animación de la escenografía digital del espectáculo de danza «La Agentina en París», dirigido por Antonio Najarro y bajo la producción de la Fundación Juan March a comienzos de 2024.

En 1928, Antonia Mercé, La Argentina, marcó en París un hito en la historia de la danza. Bajo su impulso, los Ballets Espagnols lograron reunir a una constelación de los mejores creadores españoles en el campo de la música, la danza, el vestuario y el decorado. El 18 de junio de aquel año se estrenaron, en uno de sus legendarios espectáculos, dos ballets que se recuperan ahora: Sonatina, de Ernesto Halffter, y El Contrabandista, de Óscar Esplá, una obra incomprensiblemente inédita hasta hoy. A partir de los bocetos de los figurines y los telones originales, Antonio Najarro dirige esta recuperación de la Fundación Juan March que actualiza lo mejor del ballet español durante la Edad de Plata, que tanta huella dejó en la escena cultural europea.

El equipo creativo

A través de Carolina África, directora de escena elegida por Najarro, el equipo creativo lo formamos David Martínez (Davitxun) -director, técnico y dramaturgo con su compañía Miseria y Hambre- y yo para la videoescena; junto con Sergio Torres en el diseño de iluminación.

De la inteligencia artificial a la mano del artista

Desde un inicio, la visión de Najarro incluyó telones animados inspirados en los pocos originales que se conservan de la época. En colaboración con los investigadores del CSIC Idoia Murga y Alejandro Coello, analizamos todos los telones de los que se conservan reproducciones, en cuanto a estilo pictórico, de composición, color y temática. Pintores como Néstor de la Torre, Carlos Sáenz de Tejada o Mariano Andreu fueron referentes durante el proceso. Precisamente de este último se utilizó, con permiso de los herederos, un telón del montaje original de Sonatina.

En el proceso de conceptualización se utilizó una inteligencia artificial generativa para bocetar las ideas que Najarro tenía sobre cada pieza. Posteriormente, fue necesaria la inclusión en el proyecto del artista y diseñador de producto Diego Martínez Pereira, fundador del estudio londinense Bright Potato. Martínez Pereira llevó a ilustración digital los concepts aprobados por el director, haciendo durante el proceso una rica interpretación de los telones de la época.

Respecto a la paleta de color, todos los telones están inspirados en el vestuario creado por Yaiza Pinillos, así como el diseño de iluminación creado por Sergio Torres.

Dos técnicas de animación

Las dos piezas que forman el espectáculo son de naturaleza diferente. El Contrabandista, más costumbrista tanto en la forma como en la narrativa, requirió de un solo telón a modo de escenario que debía de moverse lateralmente según las indicaciones de Najarro respecto al momento de la obra. Para ello, Martínez Pereira realizó una ilustración apaisada que contenía tres regiones: un bosque, un patio andaluz y una verja de salida.

Para dotar de profundidad al telón, proyecté la ilustración en un objeto 3D sencillo y animé la cámara. Gracias a los dos elementos arquitectónicos representados en el telón (arcos) que fugan hacia el público, se lograba un efecto de profundidad muy efectivo.

Sonatina, en cambio, al tener una narrativa fantástica requirió de nueve telones diferentes, apoyados en cinco ilustraciones de Martínez Pereira. De estilo onírico e inspirados en el surrealismo y el cubismo, tendencias predominantes en la época de la Argentina, la plasticidad y el color fueron capitales para contextualizar las piezas de danza.

Respecto a la animación de Sonatina, el director solicitó que el público tenía que navegar entre las escenas de una manera orgánica, sin utilizar transiciones de vídeo tradicionales. Por ello, para pasar de un escenario al siguiente utilicé After Effects con técnicas 2D y 2.5D, moviendo capas de las ilustraciones y cámaras entre ellas. Como complemento, algunas capas se animaron en 3D para dotar de realismo al movimiento, como por ejemplo los fondos abovedados de estrellas.

En ambas obras, la guía para definir los estilos de animación siempre fue ponerse en el lugar de Mercé, preguntándonos qué hubiera hecho ella de tener en aquella época la tecnología audiovisual actual. Algo vanguardista, sin duda, dado el carácter innovador de la Argentina, pero también sutil y en segundo plano para no restar importancia a la danza y ser un complemento perfecto.

La luna como hilo conductor de Sonatina

Una de las peticiones importantes de Antonio Najarro respecto a los telones es que debía de haber un elemento que fuera hilo conductor entre las diferentes escenas. Basándonos en el telón original de Andreu, se propuso inicialmente utilizar una de sus características nubes, dotándola de personalidad mediante animación, pero por la presencia y la narrativa del elemento estas no funcionaban de forma óptima.

Por ello, se optó finalmente por incluir la luna como hilo conductor, aprovechando que tenía presencia en la primera escena nocturna del Dragón, diseñándose un paso narrativo por todos los telones y sus animaciones de entrada y salida.

Implantación técnica

A cargo de David Martínez, la implantación técnica del diseño en la sala de la Fundación resultó un desafío técnico. A los cambios y necesidades habituales surgidos durante los ensayos, fue necesario realizar ajustes en todas las proyecciones para completar la visión de Najarro y de Carolina África, la directora de escena. Tempos, efectos de color, e incluso textos sobreimpresos tuvieron que ser añadidos en directo en el proyecto de QLab, con más de 200 cues.

Éxito de público y crítica

A pesar de la corta programación inicial de «La Argentina en París» (habrá gira para el segundo semestre de 2024 y en 2025), tanto en Madrid como en Valencia la acogida de la obra fue espectacular. Lleno todos los días programados, incluyendo la sala auxiliar con proyección y muchas visualizaciones en la emisión en streaming.

Tanto medios generalistas como especializados publicaron críticas muy favorables al espectáculo, con algunas menciones positivas hacia la escenografía digital (ABC Cultura, Codalario, RNE).

Imagen de portada: Dolores Iglesias / Archivo Fundación Juan March.